NATURALEZA.

El territorio de Buenavista del Norte se conforma en tres partes, claramente delimitadas: el Macizo de Teno, con los materiales rocosos de mayor antigüedad: la Isla Baja, originada por la llegada de coladas desde la parte alta del municipio; y Teno Bajo, formado por la acumulación de lava procedente de los volcanes del Macizo formando la actual explanada.

 

Parque Rural de Teno.

El Parque Rural de Teno se encuentra en un macizo volcánico de relieve agreste y erosionado por los miles de años. Se trata de uno de los espacios naturales protegidos más emblemáticos de Tenerife.

Su superficie supera las ocho mil hectáreas y se distribuye entre cuatro municipios. La perteneciente a Buenavista del Norte representa casi el 70% del total. En todo el Parque se conjugan la belleza de su origen volcánico con el paisaje fruto de los aprovechamientos tradicionales agrícolas y ganaderos.

El Parque está perfectamente acondicionado para ser descubierto a pie, gracias a la extensa red de senderos disponible. Buena parte ellos se adentran en el corazón del Macizo, en el territorio del Monte del Agua, para jamás olvidar un bosque umbrío y silencioso como pocos. También dispone de varios miradores desde los que el visitante puede contemplar las espectaculares vistas del Parque. Entre ellos, destacan el de Altos de Baracán, desde el que se divisa el Valle de El Palmar, al norte, y los profundos barrancos orientados al sur; y el Mirador de La Cruz de Hilda, desde donde se contempla el Caserío de Masca en una de las estampas más representativas del viejo Macizo de Teno.

Fauna.

Según las últimas hipótesis sobre la génesis de la isla, el Macizo de Teno pudo ser una formación insular independiente durante unos pocos millones de años. De ahí la presencia en la zona de más de 800 especies de invertebrados, algunas de ellas endémicas de Tenerife y al menos 30 exclusivas del parque Rural. Entre los más destacados está el Lagarto Gigante de Teno (Gallotia intermedia), descubierto en 1996 y que suele refugiarse en los lugares más escarpados y abruptos del macizo.
Pero no puede pasarse por alto la importancia del Parque desde el punto de vista ornitológico gracias a a gran disponibilidad de hábitats para el desarrollo de kas comunidades de aves. La Paloma Rabiche y Paloma Turqué encuentran aquí uno de sis escasos refugios, compartido con las otras 40 especies de aves que se encuentran en el Parque Rural gracias a la declaración de Teno como Zona de Especial Protección para las Aves. Tres de ellas, el canario (Serinus canaria), el vencejo unicolor (Apus unicolor) y el bisbita caminero.

Flora.

El Parque Rural de Teno se caracteriza por sus relieves volcánicos de gran belleza, que soportan una vegetación muy variada y de gran riqueza florística. Algunos de los endemismos vegetales canarios son exclusivos de esta peculiar zona. En la Isla Baja, hasta 50 metros de altitud, y sobre sustratos rocosos y suelos muy pobres, encontramos especies adaptadas al influjo del mar, como la lechuga del mar, el perejil de mar o el tomillo marino, entre muchas otras. En Teno Bajo, a partir de esa cota, conviven plantas de porte herbáceo, subarbustivo o arbustivo que se van haciéndolo más achaparrados hacia la costa, por efecto de la salinidad y del viento.

En los acantilados del macizo abundan las plantas que aprovechan las grietas y fisuras del sustrato, mientras que en la franja inferior lo hacen los retamares y jaras como consecuencia de sus áridas características. La sabina, el drago, el orobal, el guadyl o el acebuche encuentran su hábitat principalmente en lugares de difícil acceso.

 

Entre los 400 y los 1.000 metros de altitud con ligeras variaciones en relación directa con el mar de nubes y la acción de los vientos alisios, encontramos un estrato arbóreo bastante cerrado y denso, siendo habituales ejemplares de laureles, viñátigos, tilos y barbusanos. La Laurisilva más pura se sitúa en torno a los 900 metros de altitud. A partir de esa cota comienza el fayal-brezal, una formación boscosa propia del bosque húmedo en Canarias.

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